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“El Fantasma De Canterville” De Oscar Wilde

“El fantasma de Canterville” de Oscar Wilde

Recuerdo como hace más de 20 años, fascinada por “El retrato de Dorian Grey” quise leer más obras del autor irlandés Oscar Wilde (1854-1900) y acabé devorando sus obras completas. Fue una auténtica delicia de principio a fin que hoy he decidido volver a releer para poder plasmarlo en este blog.

He seleccionado un cuento que siempre he considerado sublime, puesto que por medio de un artilugio cuasi infantil “un fantasma” enfrenta de forma muy divertida el espíritu americano frente al inglés.

Un ministro americano decide comprar un castillo encantado con un fantasma al que, como buen americano, práctico y materialista, ni teme ni parece comprender que otros teman. Más bien lo contrario, la familia de alguna forma lo ridiculiza, ofreciéndole lubricante para que no suenen las cadenas o un detergente infalible para limpiar las manchas de sangre que refleja como el capitalismo puede con todo, incluso con un ser sobrenatural.

Y esa indiferencia no es únicamente propia de los adultos, sino que incluso los más pequeños como sus hijos gemelos, lejos de amedrentarse, optan por sorprenderle con inimaginables travesuras que llevan al fantasma a sentirse incomprendido y abatido.

El desinterés por parte de la familia, le genera ganas de morir y dejar de atormentar a nadie. Agotado y decaído, mantiene una conversación con una de sus hijas que será las que le lleva a abandonar su rol de fantasma para pasar a mejor vida. La compasión, amor y generosidad espiritual de la niña, se ven correspondidas por la generosidad material del fantasma que conviene obsequiarla con un cofre colmado de valiosas joyas de sus antepasados. De esta forma, ella le ha aportado su visión práctica de la vida y él el valor de su historia y su pasado.

Y es que a lo largo de la historia contrapone dos culturas muy diferenciadas: la europea o del viejo mundo y la americana o del nuevo mundo. Así, una familia adinerada por su éxito profesional en América adquiere bienes antiguos, un pedazo de cultura de una familia tradicional anclada en el pasado que incluso tiene un fantasma como parte de él. El cariz americano está muy arraigado en la familia como demuestra el nombre de los hijos: Washington, Virgina, Barras y Estrellas (haciendo alusión a la bandera). La llegada de la familia americana, supone un cambio tan brusco para esos lares, que llega a alterar el ambiente. Los animales corren, el cielo se cubre y rompe a llover de forma sobrenatural.  Los americanos, que nunca han sentido el peso del pasado, no ven la razón para exaltarse por una aparición y sus gemidos. Por el contrario, su obsesión por la practicidad, les lleva a buscar soluciones con absoluta frialdad.

Además de ser una sátira de la cultura americana utilitarista, es una crítica a la novela gótica, que era muy popular en la Inglaterra del siglo XIX, habitualmente enmarcada por castillos, con recovecos y pasadizos que podían ocultar a cualquier fantasma.

Es un cuento que además de ser divertido, hace reflexionar sobre cómo ante un mismo acontecimiento puede haber reacciones radicalmente contrapuestas desde temor hasta burla y cómo un gran corazón como el de Virginia puede solucionar incluso los problemas más graves de un ser sobrenatural.

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