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«Disonata. Arte En Sonido Hasta 1980.» En El Museo Reina Sofía.

«Disonata. Arte en sonido hasta 1980.» En el Museo Reina Sofía.

Habitualmente imaginamos el arte como algo visual que se materializa en pintura, escultura o fotografía. Sin embargo, el arte puede transmitirse a través de todos los sentidos siendo el sonido uno de los más frecuentemente utilizados, muchas veces acompañado del elemento visual; es decir, lo audiovisual.

Pues bien, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha querido dedicar dos de sus exposiciones al arte sonoro. La primera de ellas se denomina “Disonata” y hace referencia al Arte en Sonido hasta 1980. Es un momento disruptivo en el que me voy a detener hoy. La segunda se expone bajo el título “Audiosfera” centrándose en la experimentación sonora de 1980 a 2020. Y aunque conceptualmente la consideraba muy atrevida y atractiva, puesto que elimina por completo el elemento visual y se materializa en unas cómodas salas en las que escuchar audios, el resultado final es menos fascinante y un tanto excesivo.

La exposición “Disonata” se remonta a hace un siglo en el que aumentó el interés por los procesos sonoros que hasta ese momento eran tratados exclusivamente por los músicos pero que empezaron a ser investigados por artistas plásticos, poetas, arquitectos e ingenieros. La experimentación dio origen a grandes proyectos creativos.

Basada en un proyecto subjetivo de Guy Schraenen, narra a modo de ensayo lo que supuso este movimiento creativo en el que se separa de la música para centrarse en lo sonoro.

La muestra comienza con los experimentos futuristas de artistas como Philipo Tomaso Martinetti cuya admiración por las innovaciones técnicas le llevaron a transmitir esa nueva vida urbana mediante la representación de su sonoridad. También Luigi Russolo por medio de altavoces de cartón y metal, como se aprecia en la imagen inferior, crea los “Intonarumori”, instrumentos musicales inventados generadores del bullicio urbano que le permitían organizar orquestas futuristas. Estas piezas se combinan con otras dadaístas de Man Ray como el cine poema “Emak Bakia (Déjame en paz)” en el que la danza y el movimiento reemplazan el sonido u “Objeto indestructible” que marca el ritmo visual y auditivo con su metrónomo.

Disonata futurismo

Sala con “Objeto indestructible” de Ray e “Intonarumori” de Russolo

Tras la segunda Guerra Mundial se celebra la Exposición Universal de Bruselas de 1958 bajo el lema “Balance del mundo: por un mundo más humano”, que refleja el auge del humanismo como reacción al desarrollo tecnológico. Para ello, en vez de construir un pabellón al uso, se diseñó un contenedor para la obra “Poème électronique” con proyecciones de le Corbusier y el sonido de la mano de Edgar Varèse. Allí se podía disfrutar de un espectáculo multimedia que cubría los cinco posibles juegos electrónicos: luz, color, ritmo, imagen y sonido, cuya experiencia ayudaba a crear una comunidad nueva.

Disonata poema alternativo

Sala con maqueta de “Pabellón Phillips” y vídeo de “Poème Eléctronique”

Por otra parte, podemos contemplar esculturas y objetos imposibles en el que se evidencia la obsesión por el sonido como “Radio escultura” de Jean Tinguely, que emite noticias; uno de los móviles de techo de Calder en el que el movimiento azaroso del mismo provoca el golpe y sonido de un gongo en “Red disc and gong”o “Cellar Duo” de Dieter Roth en el que se acumulan órganos de juguete.

Disonata Calder Disonata Tinguely

«  Red disc and gong » de Calder (1949)    “Radio skulptur” de Jean Tinguely ( 1962)

La grabadora de cinta magnética dio pie a la experimentación en el campo de creación sonora, en la que intervinieron artistas visuales como Karel Appel y Asger Jorn, que por medio de golpes producían ruidos que se convertían en música.

Asimismo, cabe destacar las innovadoras acciones del movimiento fluxus en los años 50 con ejemplos de John Cage, George Brecht o Robert Filliou. Este último artista, era un poeta y empleaba el arte como medio para transformar el mundo. Con sus obras como “Economía musical” cuestionaba las propias normas y tradiciones musicales. Otro gran ejemplo es Esther Ferrer con su “Concierto Zaj para 60 voces”, en el que 60 voces recitan frases durante un minuto dándoles la libertad de hacerlo el número de veces que quisieran y en el idioma que desearan consiguiendo un resultado sorprendente.

Disonata Fillou Fillou

 “Economía músical nº5” (1971) “Economía músical nº 1, 2 y 3” (1980-1983) de Robert Filliou

En los años 70 continúa la experimentación, culminando en los 80 en un grito de protesta como el punk que podemos volver a apreciar en “Rock my religion” (1984) de Dan Graham.

La muestra se cierra con las grabaciones de Ronald Nameth sobre los “Exploding plastic Inevitable” de Andy Warhol en 1966, unas actuaciones multimedia que organizaba el artista junto a los músicos The Velvet Underground; y con otra obra excepcional de Chris Burden.“The atomic alphabet”, como respuesta al terror de la guerra y de la amenaza de la bomba nuclear, que evidencia el constante bombardeo de violencia que recibimos a través de los medios de comunicación y que llegamos a aceptar como naturales.

“The atomic alphabet” de Chris Burden (1980)

En definitiva, la muestra refleja cómo el sonido se convirtió en una fuente de inspiración por parte de los artistas plásticos de hace un siglo, que se manifestaron a través de los diferentes movimientos que tuvieron auge a lo largo de esos años. Procesos de investigación como la construcción futurista de instrumentos para producir sonidos, el Pabellón Phillips como experimento espacial musical o instrumentos que se resisten a sonar típicamente dadas son algunos ejemplos del impacto que tuvo el sonido en la creación artística.

Hasta el 1 de marzo de 2021

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