Saltear al contenido principal
“Guerra Y Paz” De Tolstoi

“Guerra y paz” de Tolstoi

Durante estas navidades, que han sido un poco especiales puesto que mi primer objetivo era cuidar a mi madre que ahora nos cuida desde el cielo, necesitaba leer un libro que no sólo me ayudara a evadirme y trasladarme a otro lugar por medio de una embaucadora historia, sino que además me transmitiera paz.

No sé si fue precisamente esa necesidad de sentir paz la que me hizo recordar este clásico de Tolstoi (1828-1910) que todavía no había leído y que por su extensión requería un momento de descanso para iniciar mi inmersión.

Y cumplió perfectamente mi objetivo. Me trasladé a la aristocracia rusa de inicios de 1800 coincidiendo con la invasión napoleónica. A través de varias familias alterna historias de amor con escenas bélicas.

Son frecuentes los matrimonios acordados como alternativa para enriquecerse, adquirir una posición social o dignificarse. Hijos ilegítimos, amores dentro de la propia familia, amores de conveniencia, amores puros, despiadados, traiciones y duelos se suceden manteniendo al lector en vilo.

La situación bélica no sólo se palpa en los episodios en los que narra la batalla. Es también un tema de conversación habitual en los salones aristocráticos. Supone una amenaza constante y, de hecho, algunos protagonistas fallecen en ella. En ocasiones, la guerra se convierte en una vía de escape ante fracasados matrimonios.

En su relato sobre la contienda, se siente el alma de los combatientes, el temor a la muerte y sus sentimientos patrióticos que les animan a ir al frente para alcanzar la gloria gracias a sus valerosas maniobras.

La búsqueda del bien es otro de los ejes de la novela. Contemplamos a la devota María que se refugia en la religión para alcanzar la tranquilidad de espíritu, o a Pierre que se aproxima a la masonería como guía espiritual. Se percibe incluso en la evolución del carácter de los personajes que reaccionan ante sus propias vivencias. Pierre, por ejemplo, pasa de ser un rico despreocupado a querer rehacer su vida como una buena persona, la coqueta Natasha cuando contrae matrimonio se vuelca de tal modo en su familia que acaba incluso descuidando su propia apariencia o el ambicioso y escéptico Andrei que evoluciona hasta entregarse al amor absoluto.

Maestro del retrato físico, va más allá de interminables descripciones. Identifica aspectos característicos que le dotan de personalidad al personaje y que le hacen único. De hecho, es llamativo el número y variedad de personajes que maneja, cada uno de ellos con su propio lenguaje. El empleo del francés entre las familias aristócratas, por ejemplo, le permitía reflejar la sofisticación y artificiosidad de la nobleza rusa.

En el epílogo, la historia culmina en amor, a lo que añade un análisis sobre el acontecer de la historia. Incide en que los acontecimientos históricos no son nunca fruto únicamente de un hombre heroico tipo Napoleón, sino a la suma de múltiples pequeños actos. Actos que resultan de la relación entre necesidad, que se basa en la razón, y la libertad, que se basa en la conciencia impredecible. Un análisis que invita a la reflexión y que le da aún mayor peso al individuo, a sus personajes y al propio lector.

Aunque no suelo hacer mención a las ediciones, en esta ocasión no quiero dejar de recomendar la de Mario Muchnik traducida por Lydia Kúper que ha dado lugar a una edición más larga, exacta y completa. Aunque al que le asusten 1800 páginas es mejor que lea una edición abreviada a no leerla, no hay que dejarse amilanar por su dimensión. Todo lo contrario, desearás que sus personajes no cesen de formar parte de tu lectura.

Para muchos, es una de las mejores novelas que se ha escrito nunca. Una novela realista, cargada de contrastes, en el que se alternan el bien y el mal, situaciones de guerra y de paz, de amor y desamor, de muerte y vida.

Esta entrada tiene 2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba