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“This Is Not A Love Song” En El Centro Cultural De La Villa

“This is not a love song” en el Centro Cultural de la Villa

A todos los amantes de la música, en especial, de la segunda parte del siglo XX os recomiendo que vayáis al Centro Cultural de la Villa a la exposición “This is not a love song”, que analiza el contexto internacional desde 1965 hasta ahora. No sólo podemos observar cómo muchos artistas de entonces colaboraron con grupos de música pop y rock, sino que algunos músicos como John Lennon, David Bowie, David Byrne; o miembros de grupos como REM y Blur, fueron formados previamente en escuelas de arte lo que implica una aproximación entre ambos mundos.

A mediados de los sesenta se formó el estudio de artistas “The silver Factory” en Nueva York frecuentado por artistas de diferentes campos, donde Andy Warhol conoció a músicos como Velvet Underground. A partir de ahí surgieron colaboraciones como los “Screen tests” que tenemos oportunidad de ver en esta exposición. Aquí los miembros de Velvet Underground se colocan ante una cámara y son grabados hasta que se olvidan de que están posando, captando ese preciso instante en el que reflejan su verdadero ser. Estas imágenes eran proyectadas posteriormente a una velocidad inferior para incidir en esos gestos particulares que proporcionaba gran naturalidad a sus movimientos.

Wharhol

«Screen tests» (Andy Warhol)

Por otra parte, produjo la portada de uno de sus discos con el diseño de un plátano pelable, una imagen frecuente en la obra de Andy y en los textos de Lou Reed.

Wharhol

Portadas discos y vídeo (Andy Warhol)

Otra de sus vinculaciones con la música que se puede apreciar en esta exposición, es una proyección sobre uno de los happenings que organizó en un club de baile en el que se mezclaba música de rock, danza, performance y cine experimental.

Adicionalmente, se evidencia cómo el rock y el pop art surgen al mismo tiempo y en paralelo. Mientras que Elvis Presley en marzo de 1956 lanzaba un disco con el que conseguía popularizar con éxito el rock and roll; Richard Hamilton exhibía su cuadro “Just what is it that makes today´s home so different, so appealing” fundando el pop art.

Robert Rauschenberg colaboró con músicos como John Cage o David Byrne, llegando incluso a ganar un premio Grammy por su diseño.

Uno de los placeres de esta exposición es descubrir obras de artistas internacionales consagrados como Sol Lewitt, John Baldessari, Nam June Paik, Art & Language, Joseph Kosuth, Vitto Acconci, Joseph Beuys o Tony Oursler, con creaciones vinculadas al mundo de la música.

Sol Lewitt   

Sol Lewitt                                                                 Vitto Acconci

Art & Language       Joseph Kosuth

 Art & Language                                                       Joseph Kosuth

Otro ejemplo, es la artista conceptual Yoko Ono, que realizó varias performances con su marido John Lenon, en el que se entrecruza la música de Lenon con intervenciones de Yoko Ono en forma de gritos, silencio o recitales de artículos sobre la pareja a modo de cantos gregorianos o simplemente mediante imágenes, conversaciones y entrevistas de la pareja. Yoko Ono llegó a componer canciones que sólo existían en su mente y a organizar conciertos en los que el espectador debía imaginar qué es lo que quería escuchar, como en su proyecto “Grapefruit”, en el que creaba un libro de instrucciones con el que invitaba al público a participar en la creación de una obra musical.

Podemos apreciar la obra audiovisual de otro artista conceptual, Dan Graham, que con “Rock my religión” profundiza en la relación entre la religión y el rock.

La autodestrucción en conciertos de rock iniciada por Jerry Lee Lewis y Jimi Hendrix, en los que se quemaban o destrozaban instrumentos musicales surge en paralelo con el movimiento fluxus. El artista Gustav Metzger decía en su Auto-destructive manifiesto: “El sonido amplificado del proceso de auto-destrucción puede ser un elemento de la creación total”. Artistas fluxus como Nam June Paik o Christian Marclay realizaron performances en esa línea. En la exposición se encuentra la pieza audiovisual “Guitar drag” que corresponde a una performance de Marclay en el que un camión arrastra una guitarra unida a un amplificador que se va destrozando violentamente por los golpes que se da en el suelo y que de alguna forma homenajeaba a un afroamericano que fue arrastrado de la misma forma por una camioneta hasta su muerte en 1998. Tanto el fluxus como el DIAS (Destruction in Art Symposium) han influido en movimientos posteriores como el punk.

DIAS

Interesante también una instalación de Sâdane Afif en la que una sala queda inundada de guitarras eléctricas conectadas a amplificadores, de la que se desprenden acordes de forma aleatoria que atrapan al espectador creando una atmósfera mágica y sorpresiva.

Afif

Sâdane Afif

Gisèle Vienne representa una fiesta rave en la que un grupo de chicos en plena exaltación muestra su euforia con una reproducción a cámara lenta al estilo Bill Viola que refleja las reacciones extremas de forma lenta y sosegada lo que las hace más evidentes y fuera de lugar.

Vienne

Gisèle Vienne

La artista iraquí Adel Abidin ocupa una black box en la que se proyectan tres vídeos en cada una de las tres paredes, en las que tres sexis mujeres rubias cantan de forma muy dulce en tres escenarios diferentes: un restaurante, una plataforma tipo sixties y un camerino glamouroso. Bajo esas canciones aparentemente suaves y románticas se esconden una letra en árabe que exaltan el régimen de Sadam Hussein, que sólo se percibe al leer los subtítulos en inglés.

Adel Abidin

Adel Abidin

Me gustaría terminar con la obra de una cantante punk y artista inglesa, Linder Sterling, que se apropia de imágenes de mujeres desnudas aparecidas en revistas de moda o porno, que manipula colocando objetos en su rostro a modo de collage haciendo alusión a la consideración del cuerpo femenino como de una mercancía.

Linder Sterling

Linder Sterling

En definitiva, una muestra que nos permite descubrir la intensa relación que se mantuvo entre los artistas plásticos y el mundo musical de la segunda mitad del siglo XX, cuya participación no fue puntual y casual, sino que fueron campos creativos completamente interrelacionados. Es la tercera exposición de una trilogía entorno a la música y el arte, que se lleva a cabo en esta sala, y que, tras haberla descubierto, no puedo más que lamentar haberme perdido las precedentes.

This is not a love song

Hasta el 15 de noviembre de 2020

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