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“En Busca Del Tiempo Perdido” De Marcel Proust.

“En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust.

Acabo de terminar la séptima parte de “En busca del tiempo perdido” del escritor francés Marcel Proust (1871-1922), que publicó entre 1913 y 1927, una de las cumbres de la literatura francesa y universal. Esto me obliga a afrontar este artículo con máximo respeto y admiración, una admiración que se manifiesta en el nombre de este blog.

Una de sus singularidades es que no expone una historia lineal, sino que, por medio de una sucesión de escenas, narra la cotidianidad a la que dota de una belleza poética y pura. En esa cotidianidad se repiten temas como el amor, las relaciones sociales, el arte y la memoria.

Describe reuniones aristocráticas en los salones parisinos de principios de siglo XX, en los que la cultura y el arte están muy presentes. La filosofía de Bergson, el impresionismo, la música de Debussy y el caso Dreyfus, que despierta antisemitismo son abordados en esas reuniones. Y es que Marcel opinaba que el arte nos abría a un mundo nuevo, lo que se palpa a lo largo de la obra. “Sólo a través del arte podemos salir de nosotros mismos y saber qué ve otra persona”. El arte también está presente en su estilo. Evidencia similitudes con el impresionismo, en el sentido de que lo que importa no es tanto la imagen natural de las cosas, sino su percepción.

Uno de los temas centrales es el amor. Un amor obsesivo de uno de sus protagonistas, el aristócrata Señor Swann, que se enamora irracionalmente de una coquotte, Odette. Un amor también obsesivo que experimenta el propio narrador con la hija de ambos, Gilberte, y posteriormente con su amiga Albertine. Para él, “El deseo hace que todo florezca; la posesión hace que todo se marchite y se desvanezca.” De esta forma muestra la evolución desde sus inicios más idílicos hasta que se consuma y se difumina. Un amor cargado de sufrimiento, ocasionado frecuentemente por los celos. Decía: “El amor es una enfermedad inevitable, dolorosa y fortuita”. Las relaciones amorosas eran un medio de ascenso de una clase, como se refleja con Odette al casarse con el Señor Swann o su hija Gilberte con el Marqués de Sant Loup, pero también podía suponer el descenso de una clase, como es el caso del Señor Swann, que fue muy cuestionado por su entrega y especialmente por su matrimonio con una coquotte.

Fue uno de los primeros escritores que trató el tema de la homosexualidad, proporcionándole gran modernidad a la novela. Su inclinación hacia el sexo masculino se evidencia no sólo en esos pasajes explícitos sino en el protagonismo que adquieren las mujeres a través de su madre, su tía, su abuela, su sirvienta y las amigas de las tertulias. Tiene una visión mucho más crítica con los hombres, e incide en sus puntos débiles como su crueldad o su simpleza.

En busca del tiempo perdido hace alusión a la búsqueda de recuerdos de su vida que rememora y analiza. De ahí surge su afamada “magdalena”, como evocadora de los sentidos, ya que al probarla, el olor y sabor le trasladan asombrosamente a su infancia. La culminación de esa relación entre tiempo y memoria, se manifiesta en el último libro: “El tiempo recobrado”. Por medio de distintos estímulos rememora episodios y momentos de su vida. El opinaba que “A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas”. Para él cualquier olor, sabor, imagen o sonido le permite revivir situaciones del pasado, dotándole de un carácter onírico.

Emplea frases largas que le permiten describir de forma inigualable no sólo el entorno, sino los sentimientos. Un estilo caracolado y barroco, que le permite relatar la complejidad psicológica, con una gran belleza poética. Se caracteriza por tener un tiempo lento, un tiempo psicológico, que marca el narrador, y que por medio de analepsis o flashbacks manifiesta la persistencia del pasado en el fondo de la memoria subconsciente.

No puedo más que mostrar mi total admiración a su estilo en el que lo que importa no es la narración de los hechos, sino su efecto en la sensibilidad, en la memoria, en el pensamiento y la imaginación. Revela los deseos y contradicciones de los personajes por medio de diálogos con gran sutileza psicológica. La psique de las personas y los sentimientos te envuelven de tal forma que atrapan. Esta forma de narrar me ha cautivado de tal forma, que ha cambiado mi visión de la literatura. Quiero acabar con una de sus frases: “El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma”. “En busca del tiempo perdido” cambió mi alma.

Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Paula, mi enhorabuena por varias cosas. La primera, por tener un blog inspirado en esta maravillosa obra; la segunda, por la calidad de tus reflexiones. Para ser exactos, me parecen muy acertadas, bien expresadas y coincido con buena parte de ellas. Y en tercer lugar, por la sensibilidad que desprenden tus opiniones y tus conclusiones. Da gusto comprobar que uno no es tan perro verde como este entorno desangelado en el que vivimos muchas veces nos hace sentir.
    Un beso
    Ricardo

    1. Muchas gracias Ricardo. Me encantaría conseguir descubrir a más personas este mundo proustiano que nos deje de hacer sentirnos perros verdes, un mundo que una vez descubierto no dejará nunca de ser parte de ti.

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