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« Los Buddenbroock » De Thomas Mann

« Los Buddenbroock » de Thomas Mann

Es la primera novela del escritor alemán, Nobel en literatura, que publicó en 1901 con apenas 25 años. El jurado dictaminó que la atribución del Nobel era principalmente debido a esta novela y no a otras tan reconocidas como “La Montaña Mágica” (1924) o “Doctor Fausto” (1947).

Thomas Mann (1875-1955) es uno de los escritores europeos más importantes de su generación distinguiéndose por su análisis crítico del alma alemana y europea de principios del siglo XX.

Inspirado en su propia familia, narra la decadencia de una familia de la alta burguesía a través de cuatro generaciones de 1835 a 1877. Aunque comienza con Johan Buddenbrook, el fundador de la empresa exportadora de cereales, se centra en la tercera generación formada por cuatro hermanos.

Klara, la pequeña, es una mujer triste, silenciosa, piadosa, que se casa con un pastor protestante, que acaba heredando su fortuna.

Christian, un vividor, que utiliza su dudosa salud para trabajar lo mínimo y acudir asiduamente al club, donde frecuenta a mujeres de mala fama. Se casa con una de ellas y termina encerrado en un sanatorio de por vida.

Tony, preocupada por el nombre de la familia, contrae matrimonio en dos ocasiones. En esta novela podemos apreciar cómo, en estos años, los matrimonios se decidían entre los cabezas de familias o el pretendiente y el progenitor. Es el caso del señor Gründlich, su primer pretendiente,  que al proponérselo a su padre, le llega a mostrar el libro de cuentas de su empresa para demostrar su solidez económica. Más tarde se descubrirá que era un estafador y que se había asociado a un banquero para poder presumir de sus cuentas y conseguir la dote de Tony. Tras conseguirlo y contraer matrimonio, sufre la bancarrota y Tony se acaba divorciando. No es mucho mejor su segundo matrimonio con el señor Permanender, gran bebedor, del que también se divorcia.

Thomas, el primogénito, es el último Buddenbrook que cumple con su deber. Sigue los consejos de su padre Johan: “reza, trabaja y ahorra”. El momento cumbre es cuando le nombran senador y construye un nuevo hogar ostentoso para reflejar su poderío comercial, político y social. A partir de ahí todo empieza a derrumbarse. Los negocios y su mujer que aparentemente le engaña. Comprometido con sus negocios y con su ciudad, observa como su sentido de la responsabilidad y principios no son suficientes para mantener el imperio. No consigue parar de dar vueltas a una frase que le dijo su hermano Christian, “todo comerciante es un estafador”. Cada vez su carácter es más irritable y el estrés provoca que vaya deteriorándose su estado de saludo físico y mental. Uno de los momentos de gran humillación para la familia es cuando tienen que recurrir a la venta de su casa familiar a un competidor.

Thomas tiene un hijo con gran sensibilidad, Hanno, al que le encanta la música como a su madre y no tanto los negocios. Siendo el único heredero de la familia, le preocupa que su carácter enfermizo y su extremada sensibilidad, no sean acordes con la dureza del negocio. Para él, no es un verdadero Buddenbrook en el sentido de hombre fuerte, trabajador y deseoso de poder.

Empieza a ser consciente de su muerte y hace su testamento en el que indica que debe liquidarse el negocio en un año. Muere tras una visita al dentista con menos de 50 años y poco después su hijo Hanno con 16, lo que supone el fin de la saga.

Con gran riqueza de detalles y sensibilidad proustiana, retrata a la sociedad y a la naturaleza humana. Muestra la decadencia de un negocio familiar, en el que se narra desde el nacimiento de la sociedad hasta su muerte, su auge y su declive, siendo la tercera generación la que va cometiendo malas decisiones y dilapidando la fortuna que anteriores generaciones habían alcanzado a base de gran esfuerzo y sacrificio.

A través de la cotidianidad y de acontecimientos relevantes como los matrimonios, engaños o enfermedades, describe la historia con un punto de vista distanciado que atrapa al lector. Su mirada psicológica le permite definir las diferentes personalidades que conforman su familia y el modo de pensar de la figura humana en general.

Un final donde no hay cabida para la esperanza en la vida y que produce melancolía. Refleja el pesimismo de fin de siglo, en el que los procesos de enfermedad y muerte tienen gran protagonismo.

No puedo dejar de recomendaros “Los Buddenbrook”. Para William Faulkner “La mejor novela del siglo XX”.

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