Saltear al contenido principal
El Arte Como Instrumento Propagandístico. Ródchenko Y El Constructivismo.

El arte como instrumento propagandístico. Ródchenko y el constructivismo.

  • Arte

En el último artículo de arte hablé del suprematismo como una de los principales movimientos de las vanguardias rusas y ya anticipé el constructivismo, como otra de las principales tendencias, en la que hoy voy a profundizar.

El constructivismo surgió en Rusia en 1914, cobrando especial importancia a partir de la Revolución de octubre de 1917, en la que los bolcheviques reclamaban reformas profundas. Fue, de hecho, un arte al servicio de la revolución en el que se crearon piezas publicitarias, packaging y todo tipo de innovadores diseños con eslóganes breves y muy directos, ideales para adoctrinar a millones de rusos, muchos de los cuales apenas sabían leer. Se rescataba el arte de las élites para acercarlo al pueblo. Generó una experimentación enloquecida hasta que Stalin optó por cortar esa libertad creativa.

Se priorizaba la construcción sobre la composición de una obra. Los materiales y sus propiedades alimentaban la dirección del trabajo. Dictaban la forma que tomaría la obra de arte, tomando vital importancia elementos como los volúmenes, planos, colores, espacio y luz.

En un mismo plano convergían ambos materiales.

Este tipo de arte pretendía diversos objetivos:

-desde el punto de vista ideológico, la intención era ilustrar la transformación de la vida moderna en Rusia

-desde el punto de vista práctico, suponía una oportunidad para exhibir los centros de producción

-desde el punto de vista de agitación, implicaba una forma de luchar contra el arte, afirmando la evolución del arte

El arte transmitía ideas, emociones y estados de ánimo, pero el arte sólo podría tener una orientación política si el artista estaba inspirado por una conciencia revolucionaria. Especialmente, si se dedicaba con fervor revolucionario a llevar el arte a las masas.

Uno de sus fundadores fue el artista ruso Aleksandr Ródchenko (1891-1956) que ya en 1921 había declarado la muerte de la pintura, en el sentido Hegeliano de renovación, con tres pinturas monocromas: color rojo puro, color amarillo puro y color azul puro. Proclamó: “Reduje la pintura a su conclusión lógica y exhibí tres lienzos: rojo, azul y amarillo. Afirmé: todo ha terminado.”

Su afición por la fotografía, en la que imprimía un carácter muy geométrico, le permitió centrarse en el diseño gráfico, produciendo carteles de propaganda y anuncios.

Rodchenko escaleras

“Escalera” (1929/1994)

Posteriormente, impresionado con el fotomontaje de los dadaístas alemanes comenzó un periodo de experimentación. Su estilo de fotomontaje combinaba los elementos utilitarios de las fotos y la tipografía con colores brillantes contemporáneos y formas y ángulos geométricos. Estos extremos de contraste y línea generaban movimiento y vida. La propaganda creada por Ródchenko mezclaba la vida real con mandatos del estado de una manera ingeniosa y llamativa. Fue, de hecho, el artista de fotomontaje favorito del régimen soviético.

Rodchenko fotomontaje

Ródchenko se asoció con el poeta Vladimir Mayakovsky, creando una agencia en la que desarrollaban piezas publicitarias, entre ellos, carteles y anuncios encargados por el estado, incluido “Knigi (Libros)”. La prosa era aportada por el poeta mientras que Ródchenko se centraba en la parte gráfica. Mayakovsky a su vez, proporcionó la conexión con Lilia Brik, su amante, y esposa de su amigo Osip Brik, escritor, crítico literario y de las vanguardias rusas. Formaban un triángulo amoroso y artístico. Lili fue una musa para una multitud de artistas de la época. Su aspecto poco convencional y llamativo y sobretodo su espíritu, supuso una fuente de inspiración.

Rodchenko- Ossip

“El crítico Osip Brik” (1924 / 1997)

Uno de los carteles más conocidos del movimiento fue precisamente “Knigi (Libros)”, en la que a partir de una fotografía a su amante Lilia Brik, creó un fotomontaje propagandístico de la Rusia soviética. Ella fue retratada con pañuelo de obrera en la cabeza y se muestra gritando en ruso: “¡Libros!”, lo que la convirtió en el símbolo de la cultura revolucionaria. Las líneas que sobresalen de la boca de Lilia imitan un megáfono que expulsa su mensaje a las calles enfatizando su mensaje y dando aspecto de revolución. En este cartel, publicitaba la “Imprenta Estatal de Leningrado”. El acrónimo de la institución podemos apreciar en el mismo, ha perdurado como símbolo revolucionario. Era una forma de difundir un mensaje de alfabetización, muy fácil de entender en cuanto a sus imágenes y colores. Se le hablaba a la audiencia a su nivel.

Rodchenko Knigi

“Knigi (Libros)” (1924)

Los colores que empleaba Ródchenko, le permitían contar parte de la historia. Rojo, azul y verde son colores básicos que recuerdan a los utilizados en la escuela primaria. Representan lo básico, como era lograr que la clase trabajadora se educara lo suficiente como para convertirse en la clase dominante. La palabra roja «Libros» en el cartel y los espacios activos rojos a su alrededor generaban entusiasmo por este nuevo programa y le daban carácter de urgencia.  El azul oscuro que rodeaba a Lilia representaba el conocimiento y la verdad. Ella y el Estado sabían lo que era mejor para los ciudadanos, la educación. El conocimiento se consideraba poder y el azul generaba confianza. El verde al fondo mostraba seguridad y humanidad.

Ródchenko creía que el Estado estaba mejorando el bienestar de su gente con los programas que ponía en marcha y el arte le permitía darlo a conocer.

Yo me uno al grito de Lilia: «Libros!«. La lectura, el conocimiento y la educación nos ayudarán a transformar y mejorar nuestra sociedad. Leamos.

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba