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Ramón Masats En Tabacalera

Ramón Masats en Tabacalera

Llega el verano y con él, la inauguración del festival de fotografía Photoespaña. La buena noticia es que a pesar de que festivales del nivel de Rencontres d´Arles no van a tener lugar este año como consecuencia del COVID´19, Photoespaña mantiene su presencia en España.

No puedo mencionar Rencontres d´Arles, sin dejar de recomendároslo a todos los que os interese la fotografía. En un entorno idílico, en el que se inspiraron artistas como Vincent Van Gogh, Arles, la ciudad en su totalidad, se viste para acoger y celebrar este acontecimiento. Diferentes espacios incluidas capillas del siglo XII y edificios industriales forman parte de la escenografía en la que tienen lugar exposiciones y proyecciones, que el público puede recorrer, descubriendo la ciudad de una manera verdaderamente estimulante.

Volviendo al festival español, este año se celebra con cierto retraso a las fechas habituales. Desde este mes se inauguran diferentes exposiciones y continuará de forma escalonada hasta septiembre.

En esta ocasión, me voy a centrar en la del fotógrafo catalán de 89 años de edad, Ramón Masats, premio nacional de fotografía en 2004, uno de los máximos exponentes de la fotografía documental de la segunda parte del siglo XX.

Su instinto para captar el instante y plasmar un cariz irónico de la vida, le llevó a dedicarse al reportaje fotográfico de la España de entonces, la España de la posguerra.

Una España triste pero tan magníficamente retratada es la que se nos presenta en la sala de Tabacalera, un espacio a su vez lúgubre que acompaña perfectamente a la muestra, cuya iluminación dispersa nos interrumpe para detenernos en cada obra.

Son 145 fotografías en blanco y negro tomadas entre 1955 y 1965 en un recorrido que hizo por España coincidiendo con la campaña franquista “Visit Spain”, que pretendía atraer a turistas por medio de la difusión propuestas atractivas como el sol, los toros, el flamenco o la gastronomía, a la que hace ciertos guiños.

Se tratan temas tan característicos de la época como la religión, los toros, la guardia civil, el boxeo…Un ejemplo es la fotografía de “Arcos de la frontera” en la que los capirotes y tricornios describen la España de los 60.

Masats Cadiz

«Arcos de la Frontera, Cádiz» (1962)

Podemos contemplar escenas urbanas y campestres en los que la pobreza de niños y mayores se hace patente.

Masats casa de campo

«Casa de Campo,Madrid» (1959)

Le interesaba retratar a la gente y representar esos detalles que componen una historia y que nos revelan la espiritualidad del momento, suscitando unos sentimientos que nos trasportan a la escena.

masats cristiandad

«Cursillos de cristiandad, Toledo» (1957)

La búsqueda de geometría queda patente en cada obra. Un buen ejemplo es “Tomelloso, Ciudad Real”.

Masats Tomelloso

«Tomelloso, Ciudad Real» (1960)

Esa mirada irónica se refleja en una divertida anécdota en la que cuenta cómo Franco le solicitó que le hiciera un retrato, que no pudo rechazar. Para ello, Masats le explicó cómo variaba el resultado dependiendo de la luz que hubiera de fondo; para lo cual el Generalísimo le iba avisando desde la ventana si venía el sol o las nubes para que pudiera adaptar el diafragma de su cámara y captar la luz.

Masats Pamplona

«Pamplona» (1957)

En definitiva, Masats con su leica y su intuición por captar el instante preciso, lograba representar la espontaneidad de la gente común, para trasladarnos a diferentes escenas de la época y hacernos sentir como si estuviésemos allí presentes. Masats, un fotógrafo al que muchos consideran el Cartier-Bresson español.

Hasta el 12 de octubre de 2020

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