Saltear al contenido principal
“El Tiempo Es Mudo”: Mario Merz En El Palacio De Velázquez.

“El tiempo es mudo”: Mario Merz en el Palacio de Velázquez.

La primera exposición que visito tras el confinamiento es la de Mario Merz, que organiza el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en el Palacio de Velázquez en el Retiro. Para mí siempre es un gran plan acercarme con mi hija a este parque para que corra entre los árboles y a su vez pueda contemplar algo de arte.

Mario Merz (1925-2003) fue un artista italiano cuya obra se vincula al Arte Povera, un movimiento artístico que surge en la segunda parte de la década de los 60 y que parte de materiales pobres, siendo muy representativo de la posguerra. Materiales naturales orgánicos (madera, hojas, vegetales..) o desechos de la sociedad de consumo, que con el paso del tiempo se van alterando, modificándose la apreciación de la obra. La utilización de estos materiales invitaba a reflexionar sobre la relación entre estos, la obra, su proceso de producción y estética. Implicaba una búsqueda de conexión del individuo con la naturaleza como reacción al mundo capitalista e industrial alienador. Suponía un rechazo no sólo a la industrialización y mecanización, sino a los movimientos artísticos que empleaban materiales industriales y mecánicos, como el minimalismo y pop art.

Mario Merz es, de hecho, uno de los grandes exponentes de este movimiento. El objetivo era volver a la esencia del hombre interesado en construir y habitar. En ese construir y habitar, Mario trabajó desde 1968 en una serie de esculturas de igloos a modo de cabañas basadas en la naturaleza que servían de refugio y de protección. Representaban la arquitectura primitiva, todavía hoy vigente por indígenas en algunas áreas del mundo. Apoyaba la idea de nomadismo como reivindicación de modelos de vida en connivencia con la naturaleza, lejos de la modernidad y el consumismo. Producidas con distintos materiales naturales como tejidos o arcilla o industriales como vidrio.

Mario Merz sala

Mario mezclaba los materiales naturales con otros de la cultura industrial y consumo como neones, periódicos, cristal… que generaban un gran contraste. Símbolos industriales, fríos y tecnológicos que contrastaban con la calidez de la naturaleza. Representaba el progreso vs lo primitivo.

Estos materiales, en ocasiones, eran utilizados para incluir frases políticas o literarias. Un ejemplo es la frase del general y estratega militar norvietnamita Võ Nguyên Giáp: “Si el enemigo se concentra, pierde terreno, si se dispersa, pierde su fuerza”. Otro sería, “Che fare?”, una frase célebre del discurso de Lenin en 1902 en referencia a su llamada a las armas. En esta ocasión, Merz negó que hiciera alusión a ese discurso. Dijo que, al leerla en un libro, le hizo recordar la típica pregunta que pronuncian los niños de forma constante, una pregunta que él se hacía así mismo cuestionándose el arte y su propia obra. Es interesante resaltar cómo el calor del neón con el que se escribe la frase provoca un cierto derretimiento de la cera de abeja, desprendiendo olor, lo que le proporciona un valor adicional a la obra.

Merz declaracion Merz che fare

       «Declaración derechos humanos» (1989)                                                        «Che fare?» (1968-73)     

Una de las peculiaridades de su obra es su interés por las leyes del matemático Leonardo de Pisa. Su “Serie Fibonacci”, por la cual cada número resulta de la suma de los dos precedentes: 1,1,2,3,5,8,13,21,34…, describe el ritmo de crecimiento biológico. Esta progresión matemática se aplica de forma repetitiva en su obra, haciendo referencia al deterioro de la naturaleza y de los materiales que la conforman. Esta progresión es representada por medio de neones, mesas, animales o periódicos. Supone una representación del progreso social. Una conexión entre los números y de la naturaleza.

Le interesaba el concepto de “mesa” por su multitud de usos: un lugar de reunión, de trabajo, de celebración, de intimidad o incluso con carácter sagrado como altar. En esta exposición queda representada con la instalación “Mesa en espiral” en la que colocaba manzanas siguiendo la serie de Fibonacci, una serie empleada en la ciencia y el arte para explicar fenómenos naturales, políticos y sociales. Adicionalmente, la mesa se encuentra presente en unas fotografías en las que siguiendo la serie de Fibonacci hay sentados 1 persona, 1, 2, 3, 5, 8,13….reforzando ese significado con un neón y el número de la serie correspondiente, en la parte superior, como se puede apreciar al fondo de la siguiente imagen.

Merz Mesa

«Mesa en espiral» (1989)

Se apropia de imágenes del pasado, imágenes que frecuentemente se aproximan a la prehistoria con animales ancestrales como rinocerontes o caimanes que recrea y le proporcionan un carácter mítico a la obra. Es una forma de conectar con el entorno y generar dinamismo y armonía.

Merz rino

«Rinoceronte» (1979)

Con el título de la exposición “El tiempo es mudo” hace referencia a una frase que utilizó para mostrar su rechazo a la rigidez de la cronología que es muy habitual en el mundo del arte al organizar exposiciones.

En definitiva, su obra refleja la desilusión tras la segunda guerra mundial, en la que la idealización o estetización dejan de ser una prioridad, pasando a preocuparse por otras cuestiones como la realidad social. Estas preocupaciones más existenciales que estéticas, resultan en una tentativa de reconectar con la esencia, con la naturaleza en la que el hombre es el centro. Reivindica un mundo más poético, lejos del capitalismo apabullante.

¿Qué mejor forma de reconectar con la naturaleza que en pleno Parque del Retiro? Después de estos meses de confinamiento, es un buen momento para buscar la esencia.

Hasta el 30 de agosto de 2020

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba