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Se Aproxima El Fin Del Estado De Alarma Y Tenemos Que Reconstruir El Mundo. Léger Y El Nuevo Realismo.

Se aproxima el fin del estado de alarma y tenemos que reconstruir el mundo. Léger y el nuevo realismo.

  • Arte

Después de unos meses de confinamiento, para algunos un ritmo frenético y para otros parón y reflexión, es el momento de ponernos manos a la obra y reconstruir un país deteriorado económicamente.

Me lleva a recordar los cuadros del pintor francés Fernand Léger (1888-1955) que creó un nuevo realismo, el del objeto. Formaba parte de esa búsqueda de la modernidad, en el que se pretendía encontrar un nuevo sentido a la figura y al objeto.

Aunque como artista se inició en el movimiento del cubismo, fue evolucionando hacia un arte más personal, con un nuevo lenguaje figurativo, pero con una apariencia bastante maquinal, basada en la acentuación de los volúmenes mediante el dibujo con contornos duros como los que delinean las nubes, personajes y objetos de esta obra: Estudio de “los constructores”: el equipo descansando, realizado en 1950.

La exaltación de la mecánica era una forma de reconocer a la máquina como el verdadero impulsor de la vida moderna. En ocasiones ese estilo fue calificado como “tubismo”.

Sin embargo, ese lenguaje tubular muy característico de los años 10, dio paso a una representación sintética de los objetos que se mantuvo durante otra década. Lo que sí permaneció en toda su obra fue la disociación entre dibujo y color.

A partir de los años cuarenta, se concentró en la representación de la figura humana con acróbatas, obreros, ciclistas o músicos, en lugar de las máquinas, y esta obra pertenece a ese periodo final. Personajes de las clases populares a las que el artista desea acercarse haciendo accesible su obra a los trabajadores.

En este caso podemos apreciar en la parte superior cómo cuatro operarios se sostienen entre los engranajes de una rígida arquitectura metálica que tratan de dominar, mientras otro obrero asciende por una de esas vigas. Los trabajadores colocan esos postes metálicos amarrándolos con cuerdas y creando una construcción vertical que se eleva hacia el cielo sin divisarse su fin.

Un fondo azul que hace alusión a un cielo nuboso nos indica que la construcción tiene lugar al aire libre. El suelo terroso, con una montaña al fondo y un cactus que le otorga un carácter natural, contrasta con la construcción rígida metálica.

No se observa ninguna fijación más estructural, lo que genera una sensación de inseguridad. De hecho, las líneas que van conformando las vigas y configurando el espacio no están conectadas entre sí, acentuando la impresión de fragilidad. El riesgo de que se derrumbe y algún operario pierda el equilibrio queda patente.

Los trabajadores musculosos, especialmente uno de ellos con el torso descubierto, que deja entrever su cuerpo, nos suministra información sobre la dureza de su labor. Contrasta con una parte inferior dominada por el estatismo e inmovilidad, en la que otros seis hombres se agrupan y descansan mientras uno de ellos sostiene unos papeles, probablemente esperando a que les llegue su turno. Estos trabajadores son los nuevos héroes.

Fernand Léger empleaba colores básicos brillantes: el azul, el amarillo y el rojo, lo que atribuía alegría a su obra. En la parte superior, al fondo, domina un cielo azul intenso matizado por las nubes y en la parte inferior un simple suelo terroso. Las vigas se pintan en blanco, negro y ocres. Destacan las figuras humanas cuya plasticidad se muestra en grises y marrones, con una visión frontal.

Hay que tener en cuenta que, durante la primera guerra mundial, sus compañeros de batallón eran obreros, campesinos, mecánicos, gente muy distinta de la que se había rodeado en París, acercándose a la clase trabajadora y humilde, al pueblo llano. Convencido de la función política, educativa y social del arte en relación al contexto social en que se encontraba, pretendió hacer un arte cercano y entendible que distrajera al hombre de sus tareas cotidianas. Se preocupó de representar a su época, una nueva realidad industrial, social y urbana que se iba extendiendo por todo Occidente. Su mente abierta le llevó a experimentar con diferentes formas de expresión y a colaborar con artistas desde diferentes puntos de vista llegando a anticipar nuevos lenguajes como el pop art.

“Los constructores” nos devuelven a la actualidad. Una realidad a la que deberemos reincorporarnos al ritmo frenético perdido y ponernos a trabajar sobre este frágil mundo, como lo representa Léger, aunque, sin duda, algo quedará en nuestras mentes de este periodo, cuyo cambio de ritmo invitaba a la reflexión.

Esta entrada tiene un comentario
  1. Interesante reflexión. Ojala todos hicieran ese parón para reflexionar. Lamentablemente la vivencia de la época del cuadro para muchos hoy no ha sido tan trágica y por lo tanto se olvidará ‘ si no lo ha hecho ya. Excelente reflexión y paralelismo Paula

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