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¿Una Exposición Virtual? Julian Opie En El Museo Berardo

¿Una exposición virtual? Julian Opie en el Museo Berardo

La experiencia de estar ante una obra de arte es inigualable. Lo que nunca pensé es que una visita virtual podría conseguir un efecto tan espectacular como la que voy a exponeros a continuación.

El Museo Colección Berardo de Lisboa nos presenta una extraordinaria exposición de Julian Opie que ha permitido que nos traslademos allí virtualmente.

Me gustaría empezar mencionando al Museo Colección Berardo, una institución de arte moderno y contemporáneo situado en el Centro Cultural de Belem de Lisboa que siempre me ha dado grandes satisfacciones. Así que a todos los que tengáis un mínimo interés por el arte contemporáneo, os recomiendo que si tenéis la oportunidad de estar en Lisboa que no dejéis de visitarlo. Incluso puede ser una buena excusa para visitar esa magnífica ciudad.

El museo tenía previsto inaugurar esta exposición a mediados de marzo y a pesar del confinamiento decidieron mantener la fecha y presentarla ese día en streaming y posponer la oficial para más adelante cuando puedan abrir sus puertas. Sin embargo, el hecho de mantener la grabación de la misma en su web ha generado interés en muchas personas, entre las que me incluyo.

Julian Opie es un artista inglés de 62 años que forma parte del movimiento de la nueva escultura británica. Tiene gran influencia de los artistas Patrick Caulfield y Michael Craig-Martin, cuya obra se caracteriza principalmente por la simplificación de formas y uso de colores planos.

Y esas son precisamente algunas de las particularidades de su obra. Su capacidad de síntesis resulta de una esquematización tal, que la convierte en simples trazos. Esta reducción de formas a lo imprescindible algunos lo llaman posminimalismo. Cabezas redondeadas que sólo mediante pequeñas variaciones en las cejas de sus personajes, por poner un ejemplo, logran diferentes expresiones.

En algunas ocasiones dota a sus obras de color, predominantemente colores vivos, aunque en otras incluso las reduce a blanco y negro.

Colores planos cuya fuente de inspiración son los criptogramas, un lenguaje tipográfico internacional con el que todo el mundo se puede identificar. Grafismos de señales de tráfico, de temáticas de seguridad…que a modo de logo sirven de conexión con el espectador.

Le interesa mostrar esos símbolos de la humanidad que forman parte de su vida. Una vida en Londres, que subyace bajo los vídeos de figuras humanas que andan rápidamente de un lado a otro, se entrecruzan e incluso corren como si algo les apremiara. Todos ellos, plasman el ritmo frenético de la gran ciudad.

Detalle Julian OpieDetalle Julian Opie

Son momentos cotidianos de las personas que le rodean y por qué no de los animales que también figuran a su alrededor, como las palomas. Una de esas criaturas, presente en nuestras vidas con las que te cruzas como con cualquier otro ciudadano, en cualquier momento, mientras paseas por la urbe.

Su técnica se basa en captar fotografías y vídeos con situaciones que le interesa representar. Situaciones como las de los londinenses que van apresurados al trabajo, que analiza y simplifica en el ordenador, manteniendo el ritmo que quiere ilustrar. El movimiento es importante para él ya que crea un impacto visual en el público. Estas imágenes las transforma en esculturas e instalaciones con vinilos, con luz interior o leds, películas de corta duración que muestran el movimiento.

Aunque hablamos de un retrato moderno, en ocasiones, recurre a algunas referencias de la antigüedad. Considera sus esculturas como templos a los que uno se acerca y rodea e incluso emplea a modo de frisos, pantallas de LEDS, como éste que vemos aquí con palomas, creando un resultado realmente espectacular. Grabó las palomas para captar sus movimientos y eso es lo que se visualiza en los frisos. Unas palomas que, a pesar de estar compuestas simplemente por unos trazos blancos sobre fondo negro en un alto, su movimiento tan próximo a la realidad te atrapa como si estuvieran allí.

Detalle Julian Opie

La utilización del espacio es increíble. Al artista le interesa especialmente salir de la clásica white box o black box para interactuar con el mundo real. Y esto es lo que consigue con sus obras del exterior. Presenta personas, edificios y animales que se aproximan a la urbana y cotidiana realidad. Esculturas de personas con simples trazos, que rompen los límites entre pintura y escultura; otras de rascacielos, cuyo diseño rectangular crea un juego arquitectónico con el propio museo y; por último, otra vez instalaciones de palomas en blanco y negro sobre el césped, que simulan picotear la hierba.

Exterior Julian OpieExterior Julian Opie

Exterior Julian Opie

Otro fantástico manejo del espacio, se aprecia en la sala del museo con 18 metros de altura. Aprovecha esa altitud para, inspirándose en las torres de iglesias portuguesas, recrearlas en blanco y negro en LEDS. Mantiene el sonido de las campanas, lo que te transporta a ese espacio. Sientes estar rodeado de iglesias que puedes circundar y que, a pesar de que son simplemente líneas negras sobre blanco, la gran escala y el sonido te trasladan a ese escenario místico.

Torres Julian Opie

En definitiva, una obra que juega con lo virtual y lo real y que consigue un magnífico resultado sólo con su puesta en escena virtual.

Cerremos los ojos e imaginemos estar en el escenario real. Suenan las campanas.

Hasta 18 de octubre de 2020

Esta entrada tiene 4 comentarios
  1. Dan ganas de volver a Lisboa para ver esta exposición, aunque me parece una magnífica idea que la hayan colgado en streaming. Paula, con tus explicaciones haces mas accesible el Arte Contemporáneo a los neófitos.

  2. Fantástico, Paula, transmites tu entusiasmo por la exposición a la perfección, apetece ir a Lisboa a verla. La muestra virtual es un aperitivo, pero ese tipo de instalación gana muchísimo «en vivo y en directo».

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