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«Miau» En El Año Galdosiano

«Miau» en el Año Galdosiano

Nos encontramos en el Año Galdós, cien años tras su muerte el 4 de enero de 1920. ¡Qué mejor momento para rememorar su obra!

Se trata de uno de los mejores novelistas españolas de la historia y he de reconocer que siempre he tenido gran debilidad hacia él.

Voy a empezar mencionando dos de sus novelas que han marcado mi vida literaria.

La primera de ellas fue Marianela. Sin ser una de las más conocidas, la leí de niña y me cautivó. El enamoramiento que se produce entre un niño ciego y su lazarillo, una niña poco agraciada físicamente pero con un gran corazón, que le va mostrando el mundo a través de sus ojos. Me pareció una sensacional historia de amor que se ve acechada por un golpe de realidad cuando el ciego parece que puede recuperar la visión. El muestra toda su ilusión por poder ver a su anhelada Marianela mientras ella, avergonzada con su físico y diferente condición, llora amargamente por no querer que la vean y se rompa esa magia que les unía profundamente.

De adolescente me cautivaron los Episodios Nacionales, ya no sólo por su enmarcación histórica sino por una maravillosa historia de amor que me tuvo durante un año cautivada.

Pero es que no hay una novela de Galdós que decepcione, lo que tiene mucho mérito especialmente teniendo en cuenta que escribió casi 100 novelas, además de cuentos y obras de teatro. Este año como conmemoración al año galdosiano decidimos leer en nuestra tertulia literaria: “Miau”. Si bien no recordaba si la había leído, la primera hoja fue suficiente para no tener dudas. Hay dos elementos que considero memorables:

  • El nombre de la novela hace alusión al aspecto gatuno de las tías, fisionomía que les provoca ridiculización por parte de los habitantes de la ciudad. Tiene un doble significado ya que hace alusión a las siglas del proyecto que defendía el administrativo Villalmil en el Ministerio: «Moralidad, Income-tax, Aduanas, Unificación de la deuda”.
  • El segundo elemento que considero inolvidable es el del personaje Luisito Cadalso, un niño débil que sufre cuando los niños de su escuela se burlan de él aludiendo a su mote de Miau. Proporciona tanta ternura a la novela que le da un toque mágico difícil de pasar desapercibido.

Novela realista del siglo XIX refleja la lucha por el ascenso social tanto de la despilfarradora doña Pura que prefiere pasar hambre a quedarse sin cortinas por lo que puedan pensar los demás o el cuñado Víctor Cadalso que se las arregla para corromper el sistema a través de favores y otras artimañas. Con descripciones muy detallista pero lenguaje coloquial va describiendo cómo la llegada a casa del yerno Víctor Cadalso, padre de Luisito, rompe la armonía de la casa y consigue que se descontrolen de tal forma que llegan a enloquecer.

Víctor hace creer a la hermana de la que fue su esposa que está enamorado de ella, un amor impuro que le atrapa, pero al que no puede acceder. Es tan engatusador y perseverante que Abelarda acaba cayendo en sus lazos locamente enamorada, hasta el punto que le llega a decir que está dispuesta a huir con él. Inmediatamente llega su decepción pues no acaba de entender cómo a pesar de sus fervientes declaraciones, desaparece frecuentemente de su casa y le dice que no es digno de su amor. Esta situación le trastorna e incluso llegar a pagar su frustración con Luisito a quien siempre había cuidado y protegido como si fuera su hijo. Pero ella no es la única que pierde el juicio.

Su padre Villalmil, que al inicio se muestra esperanzado de ser contratado en el Ministerio, tras la llegada de su yerno se siente traicionado y engañado por él. No sólo le hace sufrir diciéndole que nadie le quiere, sino que además se muestra como su salvador, como si le fuera a ayudar a conseguir un puesto. Sin embargo, Villalmil no se fía de él y va cayendo en la desesperación al ver que no sólo no le ayuda a que le asignen una plaza sino que podría hacerlo y no quiere ya que es capaz de usar sus influencias para conseguir una para él mismo y probablemente le está incluso dificultando su contratación. Es una sátira contra el sistema administrativo de la época corrupto y burocrático.

Galdós consigue llevar a toda la familia a un estado psicológico realmente dramático. El desequilibrio general alcanza incluso al angelical Luisito que tiene conversaciones con Dios en momentos de delirio. Ese nivel de desesperación y chifladura hace que Abelarda llegue a pegar a su adorado Luisito y a que Villalmil quiera acabar con su vida.

En definitiva, leer o releer a Galdós es siempre un placer y todos deberíamos aprovechar este año para recordarle leyendo alguna de sus obras. Siempre, Galdós.

Esta entrada tiene 3 comentarios
  1. Excepto grandes maestros, los escritores se ven envueltos inconscientemente por la sociedad en la que viven y escriben .Por lo tanto es preciso que esa sociedad resulte interesante ( que despierte interés ) para lograr un obra que sea recordada. Galdos, al igual de Dickens VIVIERON una sociedad en la cual solo precisaban salir a la calle y hablar con la gente , para volver a sus aposentos ( humildes en ambos casos ) como los soldados de la vida con su impedimenta , que en su caso era , a diario , un novela en flor.

    1. Gracias por el comentario. Es cierto que la sociedad les influye y les inspira aunque creo que también hay quien sabe sacar la inspiración de la nada, quizás aquellos que llamas grandes maestros.

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